El Mestre Ripoll

Cayetano Ripoll nació en Solsona en 1778. Fue maestro de escuela.

Luchó en la guerra de la Independencia contra los franceses, fue hecho prisionero y llevado a Francia. Se cree que allí conoció las ideas de Rousseau, que le animaron a profesar un deísmo impregnado de filantropía y humanismo que marcaría su vida.

A su vuelta a España fue denunciado por no llevar a sus alumnos a misa, y por sustituir la frase “Ave María” por “Las alabanzas pertenecen a Dios” en las oraciones del colegio.

En 1824 fue arrestado, acusado de no creer en los dogmas católicos, encarcelado y juzgado. No se retractó de sus ideas y la audiencia de Valencia lo condenó a la horca y a ser quemado, sentencia que se cumplió el 31 de Julio de 1826.

Después de ser ahorcado sus restos se introdujeron en un barril, y se le quemó en el antiguo Cremador de la Inquisició, junto al puente de San José, en el río Turia.

El escándalo que produjo esta ejecución fue causa de que el gobierno de Fernando VII ordenara la supresión de la oficiosa “junta de la fe”, último rastro del poder de la Inquisición en España, que era desmantelada después de tres siglos y medio de macabra actividad, desde que fuera instituida por los reyes Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.

El 15 de julio de 1834 se publicó un decreto por el que se suprimía definitivamente el Tribunal de la Santa Inquisición, y se destinaban todas sus propiedades a la extinción de la deuda pública, y al justo pago de los salarios de los antiguos funcionarios. El Mestre Ripoll fue su última víctima en España.

Anuncios

Un pensamiento en “El Mestre Ripoll

  1. Hola a tod@s, buenas noches:
    Estaba revisando la contraportada del libro de Javier Moreno y Rafaela García, y he leído lo de vuestro grupo de innovación pedagógica.
    Me parece una idea muy bonita honrar al Mestre Ripoll de esta manera, por amor a la ciencia, a fin de cuentas dio su vida por la defensa de la inteligencia.
    Pudo haberse hecho pasar por un ferviente católico, o inventarse que durante el tiempo que pasó en Francia como prisionero, sufrió alguna suerte de brujería o encantamiento que lo apartó de la verdadera Fe, pudo acobardarse y no lo hizo, porque e l amor al saber, al conocimiento superaba en creces al miedo a la muerte.
    Un saludito:
    Marisa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s